sábado 20 de junio de 2009

Ella


Cuando Ella regresó a su ciudad natal para colaborar en el cuidado de la Hermana - en el que entre todos los participantes se había acordado guardar silencio - se vio metida en una obra teatral que sin ser ensayada previamente se representaba sin fallos ya que Ella comprobó que la Hermana no tuvo sospecha alguna de lo que se estaba cociendo en el País de la Realidad, lugar que está muy lejos del País del Enfermo. La cosa no fue fácil pues la otra muerte, la no anunciada, saltó a la prensa convirtiendo un asunto privado en algo público gracias al innoble deseo de ganar dinero a cualquier precio. Se cerraron las fronteras hacia el País del Enfermo y en el pasillo siempre había alguien de guardia para advertir a la posible visita indiscreta de que nada había pasado en ese lado de la vida.

Ella recibió en menos de 24 horas dos visitas de la muerte en dos personas que acababan de iniciar los cincuenta y calculó que debía de ser todo un record porque según el Eustat recientemente publicado “La esperanza de vida en la comunidad autónoma se encuentra entre las más altas del mundo”. Oyó la noticia por la radio mientras conducía de vuelta a su casa y le pareció una burla innecesaria, una risotada, un escupitajo en toda la cara, una patada en la boca del estómago a quien ya no puede defenderse pues hace tiempo que solo es un pelele que se deja sacudir sin protestar.

Ella habitó días extraños en esa ciudad que no reconocía, tan cambiada, tan diferente de lo que Ella recordaba que en una ocasión que se perdió llegó a mentir diciendo que Ella no era de allí. Lo cierto es que Ella estaba tan ausente de todo que hasta su imagen en un escaparate la asustó y cuando se dio la vuelta para ubicarse vio a su espalda su instituto. Sus pies la llevaron al pasado, pero allí ya no podía volver a vivir.

Así que regresó al hospital a seguir con el presente.

viernes 29 de mayo de 2009

El deseo de desear




“El deseo trabaja como el viento. Sin esfuerzo aparente. Si encuentra las velas extendidas nos arrastrará a velocidad de vértigo. Si las puertas y contraventanas están cerradas, golpeará durante un rato en busca de las grietas o ranuras que le permitan filtrarse. El deseo asociado a un objeto de deseo nos condena a él. Pero hay otra forma de deseo, abstracta, desconcertante, que nos envuelve como un estado de ánimo. Anuncia que estamos listos para el deseo y sólo nos queda esperar, desplegadas las velas, que sople su viento. Es el deseo de desear.”

“Saber perder” de David Trueba

jueves 16 de abril de 2009

Pandora




Cual Pandora maligna la vida me ha abierto la caja de los males que me arrastran y zarandean.

Cuentan que Pandora cerró la caja antes de que de ella saliera la esperanza.

No sé.



miércoles 1 de abril de 2009

La guerra del opio


La “Aitormena” (Confesión) es una de esas canciones con historia. De entrada tiene su propia leyenda. De que es una canción de despedida no cabe ninguna duda. Unos dicen que del grupo, otros que de la heroína. Lo cierto y verdad es que la canción se editó varios años antes de que el grupo se separara y que Gari, su cantante, ha hablado muchas veces de su dependencia de entonces hoy en día superada.

La “Aitormena” fue durante muchos años un himno, una motivación, de aquellos que estaban en proceso de desintoxicación. Fueron los años en que empezaron con fuerza la lucha contra las drogas, las políticas de prevención del VIH y otras enfermedades víricas, los tratamientos con metadona, las pensiones por minusvalía a jóvenes cuya vida había trascurrido en torno a una sola cosa, la dosis diaria, muchos de ellos enfermos o portadores del temido “Bicho”.

Hace unos días vi una película, “Cosas que perdimos en el fuego”, que junto a la rescatada “Aitormena”, me ha tenido pensando en todo esto. Recordando. Yo también he preguntado muchas veces a heroinómanos -como se hace en la película- cómo es, qué se siente y he recordado una de las respuestas que mejor me pudo hacer comprenderlo. El primer pico es, me dijo una chica, como cuando te enamoras por primera vez, los siguientes son la búsqueda de revivir ese primero solo que esto es mucho más adictivo que cualquier amor, no hay amor comparable, ni a tus padres, pareja o hijos. La respuesta de Benicio del Toro en la película es que es como el beso de dios, una sensación mística de paz interior.

La heroína es un potente analgésico y su mono tremendamente doloroso, duele todo el cuerpo, produce falta de apetito a la vez que el organismo es incapaz de retener nada. Una sucesión de dolor, vómitos y nauseas, como si el cuerpo se negara a vivir sin la heroína/amor/paz interior. El mono no es lo mismo que el proceso de desintoxicación en el cual se suministran sustitutivos para paliar la adicción y al cual se llega generalmente por voluntad propia. El mono es simplemente que no tienes tu dosis, porque tu quieres seguir disfrutando de tu nirvana personal pero no puedes.

El pico ha cedido el puesto al chino. Es un hecho, la heroína ha vuelto.

Estamos librando nuestra propia guerra del opio desde hace decenas de años, una guerra que se ha cobrado millones de víctimas. A los muertos de esta guerra nadie les reivindica. No tienen su lazo. No se les hace homenajes ni se les levantan monumentos. No tienen su día. Como víctimas deben de dar pocos votos porque nadie se ocupa de ellos. Una guerra cuyo campo de batalla es la marginalidad. Una guerra desigual. El enemigo es demasiado grande y tiene amigos muy influyentes.

La cosa es que parecen tan inocentes las adormideras.


martes 24 de marzo de 2009

Zorionak





Ha pasado mucho tiempo desde que atormentabas nuestros oídos con esta canción, cosa que te perdonábamos porque la alternabas con esta otra.





Ambas son de otro tiempo, de otro hijo que este de ahora encierra dentro de sí como si fuera una muñeca rusa, y a este de ahora lo encerrará otra, y luego otra, y otra...

Deseo que tu vida sea una sucesión de:
olas que coger sobre tu tabla,
de lugares por descubrir,
de besos y abrazos que dar y recibir,
de muchas bajadas por pistas cubiertas de nieve,
de trillones de fotos por hacer,
y de canelones de puerro por comer,
de más moratones ganados en las pistas de skate,
de infinidad de series de risa por ver,
o de puestas de sol que admirar desde Monpas,
de aficiones que aún no has descubierto,
y de ilusiones, ideas, sueños,
y de amor hacia el otro y hacia ti mismo.

Por supuesto todo ello acompañado de tu chica, tus gatas y como no, de tus amigos del alma.

Zorionak nere seme maitia.

lunes 9 de marzo de 2009

Estas aquí para ser feliz



Hace unos días en casa de mis padres nos habíamos juntado demasiadas personas de visita y con las conversaciones cruzadas el sonido de la tele quedaba tapado y yo la miraba de vez en cuando como si fuera una más de los miembros de la reunión. Me fijé en las imágenes de un anuncio en el que se veía a una mujer pariendo y por un rato me evadí pensado que tendría epidural pues sino no se explicaba esa cara de rosa y me alegré de que lo de parir con dolor sea historia, en nuestro entorno al menos.

Luego en casa un día vi el anuncio al completo. Si digo que en términos educativos es un atentado no habré dicho nada nuevo que no se le pueda aplicar a la publicidad en general.

Me preocupa lo mal que estamos educando porque entre el valle de lágrimas y jauja hay un termino medio, que ser feliz es un deseo legitimo pero hay que educar no en los deseos sino en las realidades con las que a lo largo de la vida nos vamos a tener que enfrentar, hay que educar también para la frustración, el sufrimiento o el esfuerzo. Aprender a conocer la vida y a saber lo que podemos y no podemos esperar de ella será una herramienta muy útil para los días duros que sin duda llegaran y esa herramienta evitará que busquemos epidurales trampas para anestesiar los sentidos.

Lo malo no es que desde las marquesinas o la tele nos griten que hemos nacido para ser felices, así en exclusividad, lo malo es que la gente se lo cree porque andamos muy mal en esta sociedad de tiempo para todo, tan mal que ya ni pensamos en lo que pensamos, nos lo tragamos y a por el siguiente eslogan. Por cierto, a poco que se escarbe se ve que los psicólogos y los publicistas se llevan muy bien pues los anuncios siempre ofrecen aquello que la sociedad demanda y que es de lo que en realidad carece, en este caso felicidad o en el del ya legendario porque tú lo vales, autoestima, por ejemplo.

Sobre este anuncio hay algo más que redondea el negocio: una cadena de hospitales ha consentido, con permiso de los padres, poner una webcam sobre la cuna de los recién nacidos para que los internautas en tiempo real les puedan ver y enviar mensajes, eso si, llenos de optimismo al más puro estilo coca- cola (para curiosos http://www.destapalafelicidad.es/) para añadir al anuncio además del atentando psíquico una gran dosis de cursilería, sensiblería y ñoñería.

Ese día en casa de mis padres estábamos personas de distintas edades, tres generaciones para ser exactos, todos, hasta los más jóvenes, hemos vivido una gran cantidad de estados de ánimo (la felicidad es uno de ellos, como la angustia), es decir, vivimos una vida plena, asumiendo que en ella hay de todo, que no solo hemos nacido para ser felices. Miento, no todos lo hemos asumido. Uno es alcohólico.

martes 24 de febrero de 2009

Madurez



“Lo que se aprende en la madurez no son cosas sencillas, como adquirir habilidades e información. Se aprende a no incurrir en conductas autodestructivas, a no dilapidar energía por causa de ansiedad. Se descubre cómo dominar las tensiones, y que el resentimiento y la autocompasión se encuentran entre las drogas más tóxicas. Se aprende que el mundo adora el talento, pero recompensa el carácter. Se comprende que la mayoría de la gente no está ni a favor ni en contra nuestro, sino que está absorta en sí misma. Se aprende, en fin, que por grande que sea nuestro empeño en agradar a los demás siempre habrá personas que no nos quieran. Esto es una dura lección al principio pero al final resulta tranquilizadora”.

John Gardner