sábado 3 de octubre de 2009

Incluso. Adj: Contenido dentro de una cosa, o que está implícito en ella.



Incluso en estos tiempos
veloces como un Cadillac sin frenos,
todos los días tienen un minuto
en que cierro los ojos y disfruto
echándote de menos.

Incluso en estos tiempos
en los que soy feliz de otra manera,
todos los días tienen ese instante
en que me jugaría la primavera
por tenerte delante.

Incluso en estos tiempos
de volver a reír con los amigos,
todos los días tienen ese rato
en el que respirar es un ingrato
deber para conmigo.

Y se iría el dolor mucho más lejos
si no estuvieras dentro de mi alma,
si no te parecieras al fantasma
que vive en los espejos.

Incluso en estos tiempos
triviales como un baile de disfraces,
todos los días tienen unas horas
para gritar al filo de la aurora,
la falta que me haces.

Incluso en estos tiempos
de aprender a vivir sin esperarte,
todos los días tengo recaídas
y aunque quiera olvidar no se me olvida
que no puedo olvidarte.

miércoles 23 de septiembre de 2009

Balanceos


Mi querida Aguamarga:

La presente es sobre todo para felicitarte en tan señalado día, que aunque este algo muda y sorda de momento de memoria me defiendo, como ves.

Tras mis más sinceros deseos de que el día te sea propicio, y los que le sigan, a poder ser, paso a ponerte al corriente de mis ires y venires.

Como decía Delibes, y tú bien sabes que es eso, estoy cansada de pensarme. Además el pensarme en voz alta se ha convertido en una actividad de alto riesgo, por lo que ahora me dedico a pasearme por la red en silencio y sin la voracidad de entonces.

Las cosas están, que no es poco, y como ya sé que vivo en precario contengo la respiración para que ni el más leve soplo de aire las pueda alterar.

He pasado unos días por tierras sorianas haciendo eso que tan bien se nos da a las dos: caminar. He disfrutado, no lo voy a negar, pero sigo echando de menos disfrutar como lo hacia, sin sobresaltos angustiosos, sin vacíos, sin el peso de esa ausencia que me ha convertido en esta Otra llena de abismos y aristas. Me sigo echando de menos aunque tenga asumido que no volveré a ser ni sentir como antes.

Los chicos bien. Da gusto verles y oírles, alegres y llenos de proyectos, como debe ser.

M¡ hermana comportándose como una jabata. Ella siempre tan aprensiva ahora es la reina del mambo de la quimio. Ella más bien seria y reservada ahora se deshace en cariños y tequieros. Ella que heredó el apetito paterno lo conserva y para asombro de todos sale de sus dos horas de quimio y se come un pincho de tortilla con su café con leche, y nos deja boquiabiertos con el hambre que come. En eso sigue siendo totalmente ella.

Yo como no me quiero pensar me estoy dejando llevar. Pero aunque no me piense me sigo sintiendo viviendo una doble vida, como si hubiera entrado en un cine y la película no fuera la del cartel.

¿Y tú? ¿Cómo estás? ¿Qué tal el súper viaje? ¿Y las cosas? ¿Y la vida? Me supo a poco nuestro encuentro en Madrid, que lo sepas.

Balanceos.




P.D.

Sin par Elefancia esta entrada va dedicada especialmente a la otra sin par Aguamarga en el día de su cumple pero no quiero dejar de agradecer que alguien de semejante ingenio como tú me eche de menos, vamos, que me alegraste el día.

jueves 13 de agosto de 2009

La esperanza





"La esperanza no es la convicción de que algo saldrá bien,

sino la certeza de que algo tiene sentido, salga como salga."


Václav Havel

sábado 20 de junio de 2009

Ella


Cuando Ella regresó a su ciudad natal para colaborar en el cuidado de la Hermana - en el que entre todos los participantes se había acordado guardar silencio - se vio metida en una obra teatral que sin ser ensayada previamente se representaba sin fallos ya que Ella comprobó que la Hermana no tuvo sospecha alguna de lo que se estaba cociendo en el País de la Realidad, lugar que está muy lejos del País del Enfermo. La cosa no fue fácil pues la otra muerte, la no anunciada, saltó a la prensa convirtiendo un asunto privado en algo público gracias al innoble deseo de ganar dinero a cualquier precio. Se cerraron las fronteras hacia el País del Enfermo y en el pasillo siempre había alguien de guardia para advertir a la posible visita indiscreta de que nada había pasado en ese lado de la vida.

Ella recibió en menos de 24 horas dos visitas de la muerte en dos personas que acababan de iniciar los cincuenta y calculó que debía de ser todo un record porque según el Eustat recientemente publicado “La esperanza de vida en la comunidad autónoma se encuentra entre las más altas del mundo”. Oyó la noticia por la radio mientras conducía de vuelta a su casa y le pareció una burla innecesaria, una risotada, un escupitajo en toda la cara, una patada en la boca del estómago a quien ya no puede defenderse pues hace tiempo que solo es un pelele que se deja sacudir sin protestar.

Ella habitó días extraños en esa ciudad que no reconocía, tan cambiada, tan diferente de lo que Ella recordaba que en una ocasión que se perdió llegó a mentir diciendo que Ella no era de allí. Lo cierto es que Ella estaba tan ausente de todo que hasta su imagen en un escaparate la asustó y cuando se dio la vuelta para ubicarse vio a su espalda su instituto. Sus pies la llevaron al pasado, pero allí ya no podía volver a vivir.

Así que regresó al hospital a seguir con el presente.

viernes 29 de mayo de 2009

El deseo de desear




“El deseo trabaja como el viento. Sin esfuerzo aparente. Si encuentra las velas extendidas nos arrastrará a velocidad de vértigo. Si las puertas y contraventanas están cerradas, golpeará durante un rato en busca de las grietas o ranuras que le permitan filtrarse. El deseo asociado a un objeto de deseo nos condena a él. Pero hay otra forma de deseo, abstracta, desconcertante, que nos envuelve como un estado de ánimo. Anuncia que estamos listos para el deseo y sólo nos queda esperar, desplegadas las velas, que sople su viento. Es el deseo de desear.”

“Saber perder” de David Trueba

jueves 16 de abril de 2009

Pandora




Cual Pandora maligna la vida me ha abierto la caja de los males que me arrastran y zarandean.

Cuentan que Pandora cerró la caja antes de que de ella saliera la esperanza.

No sé.



miércoles 1 de abril de 2009

La guerra del opio


La “Aitormena” (Confesión) es una de esas canciones con historia. De entrada tiene su propia leyenda. De que es una canción de despedida no cabe ninguna duda. Unos dicen que del grupo, otros que de la heroína. Lo cierto y verdad es que la canción se editó varios años antes de que el grupo se separara y que Gari, su cantante, ha hablado muchas veces de su dependencia de entonces hoy en día superada.

La “Aitormena” fue durante muchos años un himno, una motivación, de aquellos que estaban en proceso de desintoxicación. Fueron los años en que empezaron con fuerza la lucha contra las drogas, las políticas de prevención del VIH y otras enfermedades víricas, los tratamientos con metadona, las pensiones por minusvalía a jóvenes cuya vida había trascurrido en torno a una sola cosa, la dosis diaria, muchos de ellos enfermos o portadores del temido “Bicho”.

Hace unos días vi una película, “Cosas que perdimos en el fuego”, que junto a la rescatada “Aitormena”, me ha tenido pensando en todo esto. Recordando. Yo también he preguntado muchas veces a heroinómanos -como se hace en la película- cómo es, qué se siente y he recordado una de las respuestas que mejor me pudo hacer comprenderlo. El primer pico es, me dijo una chica, como cuando te enamoras por primera vez, los siguientes son la búsqueda de revivir ese primero solo que esto es mucho más adictivo que cualquier amor, no hay amor comparable, ni a tus padres, pareja o hijos. La respuesta de Benicio del Toro en la película es que es como el beso de dios, una sensación mística de paz interior.

La heroína es un potente analgésico y su mono tremendamente doloroso, duele todo el cuerpo, produce falta de apetito a la vez que el organismo es incapaz de retener nada. Una sucesión de dolor, vómitos y nauseas, como si el cuerpo se negara a vivir sin la heroína/amor/paz interior. El mono no es lo mismo que el proceso de desintoxicación en el cual se suministran sustitutivos para paliar la adicción y al cual se llega generalmente por voluntad propia. El mono es simplemente que no tienes tu dosis, porque tu quieres seguir disfrutando de tu nirvana personal pero no puedes.

El pico ha cedido el puesto al chino. Es un hecho, la heroína ha vuelto.

Estamos librando nuestra propia guerra del opio desde hace decenas de años, una guerra que se ha cobrado millones de víctimas. A los muertos de esta guerra nadie les reivindica. No tienen su lazo. No se les hace homenajes ni se les levantan monumentos. No tienen su día. Como víctimas deben de dar pocos votos porque nadie se ocupa de ellos. Una guerra cuyo campo de batalla es la marginalidad. Una guerra desigual. El enemigo es demasiado grande y tiene amigos muy influyentes.

La cosa es que parecen tan inocentes las adormideras.