Ha pasado casi un siglo.
Soy un señor muy antiguo.
O mejor,
lo que queda de un señor:
unos restos
desvaídos,
algún gesto
que pretende ser cortés.
Es poco, pero algo es.
Dicen que el agua pasada
no mueve molino.
Pero el río de la vida
que pasó
sigue moliéndome vivo,
hecho polvo
enamorado
del agua, del agua aquélla,
cuyo murmullo lejano
aún oye mi corazón.
Ángel González, El poema de los 82 años, publicado en el suplemento de El País hace un par de meses.
4 comentarios:
Y ya somos tres las que le hemos dedicado el post. ¿A quién mejor en este día?
Pues sí, Solateras, ¿a quién mejor?Hoy es día de leer y releer sobre él en la prensa.
Muy bueno tu post, la narración de tu historia con él. Yo tengo otra, agridulce. Hace un año o dos estaba en Madrid durante la feria del libro y fui con mis cuñados. En una caseta estaba Ángel González, completamente solo, la gente pasaba y ni le miraban. Entonces nos llamó la atención que enfrente había una caseta con una cola enorme, pero enorme, estaban firmando los del cuarto milenio. Pues eso.
Una vez iba yo en el metro y, en el espacio que ocupan dos asientos uno enfrente del otro con la gente que iba de pie agarrada a la barra, conté diez personas leyendo "El Código da Vinci". ¿qué me vas a decir del personal?
Yo conocí su poesia gracias a Solateras, y cada día que pasa me alegro más.
Una verdadera pena que personas así nos dejen.
Besos.
Publicar un comentario en la entrada