Al viento,la cara al viento,
el corazón al viento,
las manos al viento,
los ojos al viento,
al viento del mundo.
Y todos,
todos llenos de noche,
buscando la luz,
buscando la paz,
buscando a dios,
al viento del mundo.
La vida nos da penas,
ya al nacer es un gran llanto:
la vida puede ser ese llanto;
pero nosotros
al viento,
la cara al viento,
el corazón al viento,
las manos al viento,
los ojos al viento,
al viento del mundo.
Y todos, todos llenos de noche
buscando la luz,
buscando la paz,
buscando a dios,
al viento del mundo.
Raimon (1959)
Esto he aprendido: a caminar con la cara al viento. Sin prisa y con pausas. Sola. Con otros. A depender únicamente de mis propias fuerzas. A no hacerme trampas. A caminar triste pero no amargada. Con mis dos amores, Javi, Eder. Que nadie ni nada es perfecto. Todo es mejorable. Por eso: volveré.
Esto he aprendido: a caminar con la cara al viento. Sin prisa y con pausas. Sola. Con otros. A depender únicamente de mis propias fuerzas. A no hacerme trampas. A caminar triste pero no amargada. Con mis dos amores, Javi, Eder. Que nadie ni nada es perfecto. Todo es mejorable. Por eso: volveré.
4 comentarios:
Además, ya sabes, hay un viento que se lleva las penas.
Hombre, la Victoria (por cierto, si vais por allí, por París, digo, y os fijáis bien, bien, se ve también desde fuera, por un ventanuco desde uno de los patios del Louvre).
Sí que te has bebido el viento de los caminos. Menudo aprendizaje.
Ahí va un verso de un poema de V.H. (a su hija): "Et quand j'arriverai, je mettrai sur ta tombe, un bouquet de houx vert et de bruyère en fleur".
Un abrazo fuerte.
Es curioso leer esta letra despojada de su carga simbólica, de himno de la clandestinidad.
Ahí andamos todos, por los caminos reales de los campos o por los caminos interiores de cada cuál. Pero con la cara al vent y, sobre todo, el cor al vent.
Bienvenida a la blogosfera.
Y otro que da de popa que es una bendición, y el de Castrojeriz que te usaba de silbato.
Buena información, Elefancia. No sé si es aprendizaje o que aún me dura la melopea, se verá. Por cierto, no sé que te inspiró a poner ese verso pero el camino estaba lleno de brezo en flor y de acebos verdes, y cuando digo lleno es lleno.
Es que es una canción de esperanza gritada ( La canción cantada por Raimon es un puro grito acompañado de una guitarra tocada de forma rabiosa) y coreada. Pero yo quería despojarla de eso, de la rebeldía y de los coros, y acercarla a mi sentir más sereno y solitario, para de ese modo cerrar un circulo que se inicia en 1959, año en que nacemos la canción y yo, con ese llanto, ese gran llanto que puede ser la vida y al que hay que plantar cara en cada etapa de una forma.
Sobre los caminos interiores y exteriores creo que de los primeros no se libra nadie y de los segundos se puede prescindir, pero yo creo que los exteriores ayudan, sean el de Santiago o trekking por Guadarrama o Nepal, la cosa es enfrentarte a un día tras otro con lo imprescindible sobre la espalda.
Un abrazo a las tres.
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