
En estos días he hecho una ensalada de centuriones de la decimotercera y guardias civiles.
He ido de Amadeo I, a la primera república, de ahí a los golpes militares de Pavía y Martínez Campos para finalizar con la restauración borbónica, pasando antes por la república de Pompeyo, el dictador Julio César y acabar ayer mismo con Octavio como primer emperador romano.
He estado acompañada de Fortunatas y Octavias, Irenes y Jacintas.
He vivido en unos 50 años antes de Cristo y en el 1869 de después.
He correteado por el Aventino y la Cava de San Miguel.
Me he deleitado con Pullo y Voreno, con Maxi y Don Evaristo, y me han horrorizado muchos pero el que más de los que mases Juanito Santa Cruz.
Las últimas palabras de tan extraordinario viaje las pone Maxi camino del manicomio:
“¡Si creerán esos tontos que me engañan! Esto es Leganés. Lo acepto, lo acepto y me callo en prueba de la sumisión absoluta de mi voluntad a lo que el mundo quiera hacer de mi persona. No encerrarán entre murallas mi pensamiento. Resido en las estrellas. Pongan al llamado Maximiliano Rubín en un palacio o en un muladar... lo mismo da.”
Y el mundo sigue girando.
He ido de Amadeo I, a la primera república, de ahí a los golpes militares de Pavía y Martínez Campos para finalizar con la restauración borbónica, pasando antes por la república de Pompeyo, el dictador Julio César y acabar ayer mismo con Octavio como primer emperador romano.
He estado acompañada de Fortunatas y Octavias, Irenes y Jacintas.
He vivido en unos 50 años antes de Cristo y en el 1869 de después.
He correteado por el Aventino y la Cava de San Miguel.
Me he deleitado con Pullo y Voreno, con Maxi y Don Evaristo, y me han horrorizado muchos pero el que más de los que mases Juanito Santa Cruz.
Las últimas palabras de tan extraordinario viaje las pone Maxi camino del manicomio:
“¡Si creerán esos tontos que me engañan! Esto es Leganés. Lo acepto, lo acepto y me callo en prueba de la sumisión absoluta de mi voluntad a lo que el mundo quiera hacer de mi persona. No encerrarán entre murallas mi pensamiento. Resido en las estrellas. Pongan al llamado Maximiliano Rubín en un palacio o en un muladar... lo mismo da.”
Y el mundo sigue girando.

