jueves 16 de abril de 2009

Pandora




Cual Pandora maligna la vida me ha abierto la caja de los males que me arrastran y zarandean.

Cuentan que Pandora cerró la caja antes de que de ella saliera la esperanza.

No sé.



miércoles 1 de abril de 2009

La guerra del opio


La “Aitormena” (Confesión) es una de esas canciones con historia. De entrada tiene su propia leyenda. De que es una canción de despedida no cabe ninguna duda. Unos dicen que del grupo, otros que de la heroína. Lo cierto y verdad es que la canción se editó varios años antes de que el grupo se separara y que Gari, su cantante, ha hablado muchas veces de su dependencia de entonces hoy en día superada.

La “Aitormena” fue durante muchos años un himno, una motivación, de aquellos que estaban en proceso de desintoxicación. Fueron los años en que empezaron con fuerza la lucha contra las drogas, las políticas de prevención del VIH y otras enfermedades víricas, los tratamientos con metadona, las pensiones por minusvalía a jóvenes cuya vida había trascurrido en torno a una sola cosa, la dosis diaria, muchos de ellos enfermos o portadores del temido “Bicho”.

Hace unos días vi una película, “Cosas que perdimos en el fuego”, que junto a la rescatada “Aitormena”, me ha tenido pensando en todo esto. Recordando. Yo también he preguntado muchas veces a heroinómanos -como se hace en la película- cómo es, qué se siente y he recordado una de las respuestas que mejor me pudo hacer comprenderlo. El primer pico es, me dijo una chica, como cuando te enamoras por primera vez, los siguientes son la búsqueda de revivir ese primero solo que esto es mucho más adictivo que cualquier amor, no hay amor comparable, ni a tus padres, pareja o hijos. La respuesta de Benicio del Toro en la película es que es como el beso de dios, una sensación mística de paz interior.

La heroína es un potente analgésico y su mono tremendamente doloroso, duele todo el cuerpo, produce falta de apetito a la vez que el organismo es incapaz de retener nada. Una sucesión de dolor, vómitos y nauseas, como si el cuerpo se negara a vivir sin la heroína/amor/paz interior. El mono no es lo mismo que el proceso de desintoxicación en el cual se suministran sustitutivos para paliar la adicción y al cual se llega generalmente por voluntad propia. El mono es simplemente que no tienes tu dosis, porque tu quieres seguir disfrutando de tu nirvana personal pero no puedes.

El pico ha cedido el puesto al chino. Es un hecho, la heroína ha vuelto.

Estamos librando nuestra propia guerra del opio desde hace decenas de años, una guerra que se ha cobrado millones de víctimas. A los muertos de esta guerra nadie les reivindica. No tienen su lazo. No se les hace homenajes ni se les levantan monumentos. No tienen su día. Como víctimas deben de dar pocos votos porque nadie se ocupa de ellos. Una guerra cuyo campo de batalla es la marginalidad. Una guerra desigual. El enemigo es demasiado grande y tiene amigos muy influyentes.

La cosa es que parecen tan inocentes las adormideras.